Reflexión: ¡Suelta el vaso!

En un seminario, un profesor tomó un vaso con agua y lo alzó frente a todo el mundo. El público esperaba sin duda la típica pregunta: “¿el vaso está medio lleno o medio vacío?”, aunque el profesor solo se limitó a preguntar cuánto pasaba.

Todos respondieron. La mayoría de las respuestas rondaban entre 200 y 250 gramos. Sin embargo, el profesor les respondió:

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–El peso en si no es lo que importa. En realidad depende de por cuánto tiempo sostenga el vaso alzado. Sosteniéndolo solo un minuto, no habrá ningún problema. Si lo hago una hora, mi brazo comenzará a doler. Si lo sostengo un día, es probable que mi brazo se entumezca y se paralice. El peso del vaso no cambió en ningún momento, pro aún así, cuánto más tiempo lo mantengo alzado, más pesado y difícil de soportar se torna.

Las preocupaciones y los problemas que tenemos en la vida son como el vaso de agua. Si dedicas un minuto a pensar en ellos, no pasará nada. Si lo haces por un poco más de tiempo, comenzará a doler.

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Si dedicas tu día entero a pensar en ellos, acabarás paralizado, sin forma de encontrar soluciones e incapaz de hacer nada. Confía en Dios y deposítale todas tus cargas. ¡El siempre responderá!

Filipenses 4: 6-7: no se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y pensamientos en Cristo Jesús.

Fuente: App Devocionales Cristianos

CONTRAMANO

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