«Pesebre» por Emanuel Fernandez

La navidad cuya palabra significa “nacimiento” es una de las fiestas religiosas más importantes junto con Pentecostés y la Pascua de Resurrección, donde se conmemora el nacimiento de Jesucristo que según registros históricos.

«Pesebre» por Emanuel Fernandez

Su primera referencia como festejo del día 25 de diciembre data de la época del emperador Constantino quien estableció legalmente este suceso a través del Edicto de Milán en el año 313 D.C y se cree que fue una elección intencional a modo de esfuerzo evangelístico para facilitar la conversión de la población romana al cristianismo, logrando así que las celebraciones cristianas se superpusieran por sobre las paganas.

Por otra parte se ha debatido e investigado si esta es realmente la fecha exacta en la que nació Jesús ya que fue en el siglo XV, que Dionisio el Exiguo, un monje bizantino diseño un nuevo sistema de datación de los años para separar la era pagana de la cristiana, tomando como punto de partida el nacimiento de Jesús en sustitución de la datación romana desde la fundación Roma como cuidad, pero en su cálculo se equivocó de 4 a 7 años al datar el reinado de Herodes por lo tanto según este cálculo Jesús no nació en el año 1, no obstante todo este sistema se fue imponiendo y alcanza a la mayoría hoy en día.

Más allá de todo esto, lo cierto es que cada año millones de personas y familias enteras de todo el mundo se reúnen a conmemorar este suceso y mi pregunta es:

¿Alguna vez te has detenido a pensar en el verdadero significado de la navidad y que fue lo que ocurrió?

No había lugar en el mesón

En el evangelios según San Lucas, en el capítulo 2 nos cuenta que el emperador Augusto ordeno que se hiciera un censo lo cual implicaba que todos tenían que ir a inscribirse a su propio pueblo, por tal motivo José (quien era descendiente de David) salió de Nazaret de la región de Galilea y se fue a Belén, donde había nacido el Rey David, en Judea a fin de inscribirse junto con María su esposa que se encontraba embarazada.

Y fue allí mismo, en Belén donde a María le llego el tiempo de dar a luz, naciendo su primogénito al cual envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había alojamiento para ellos en el mesón.

Los mesones de aquella época eran establecimientos cuyo fin era alojar a los viajeros pero dada las circunstancias del censo de aquel entonces se habían quedado sin lugar.

Por otra parte, aquel recipiente donde comen los animales se denomina “pesebre”, este puede fabricarse de madera, de barro o bien ser obra de albañilería e incluso labrarse directamente en piedra. Por extensión, también se llama pesebre al espacio dedicado a dar de comer a los animales; bajo estas circunstancias humildes y precarias llegaba al mundo el tan esperado Mesías, cuya vida ya había sido profetizada y durante mucho tiempo lo habían mencionado, como en el libro del Profeta Isaías en el capítulo 9, versículo 6 que dice:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamara su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”

Admirable

Me llena de admiración saber que El Rey de Reyes, el Creador del Universo, el Alfa y Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin, el Redentor de todo el género humano, se despojaba de su estado divino para nacer en un establo.

Me detenía a pensar en este suceso buscando el motivo por el cual el Señor nació en un pesebre siendo que era el Hijo de Dios, ¿porque eligió hacerlo de esta manera y no en otro lugar? reflexionaba y llegaba a la conclusión de que hoy en día nuestro corazón puede ser y representar ese pesebre, donde quizás pensemos que no es el mejor lugar para que el habite, quizás pensemos que no es un lugar adecuado para que el more porque quizás haya suciedad y desorden pero aun así, es el lugar que el escoge para habitar y él sabe cómo hacer las cosas y de eso se trata la gracia, porque la gracia es un favor inmerecido siendo eso es justamente lo que el vino a traer en abundancia.

Amo a Jesús, amo su sencillez y humildad que irradiaba de su ser, su vida y caminar es admirable por donde se la mire, amigo de aquellos que eran menospreciados y excluidos, defensor de los pobres y oprimidos, caballero por excelencia que venía a traer paz, sanidad y salvación para todo el género humano, llegando a este mundo como un niño igual al resto pero con un propósito maravilloso y único.

En Lucas 2:11 un ángel del Señor anuncia “nos ha nacido un Salvador, que es CRISTO el Señor” y es ese mismo Salvador el que hoy puede nacer en tu corazón, porque él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, solo tienes que darle la oportunidad de recibirlo y el morara allí. Querido lector si aún no has aceptado a Jesús como tú Señor y Salvador te invito en esta ocasión tan especial a que puedas hacerlo, es simple y sencillo, solo di lo siguiente ahí donde estés en voz alta:

“Señor Jesús yo te acepto como mi Señor y Salvador, reconozco mis errores y me arrepiento pidiendo tu perdón, te pido que me limpies y purifiques; entra a mi vida y cámbiala por completo, te recibo en mi corazón como si fuera aquel pesebre para que reposes en él y estés conmigo siempre, anota mi nombre en el libro de la vida. Gracias Jesús. Amen y amen.”

Si acabas de tomar esta decisión o si ya lo habías hecho déjame decirte que has tomado la mejor decisión de tu vida.


EMANUEL FERNANDEZ
*Acompañante Terapéutico
* Operador Socio-Comunitario
* Tel: 2284 67-3902


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