El talón de Aquiles – Articulo por Emanuel Fernandez.

¿Quién fue Aquiles?

Uno de los principales protagonistas y más grandes guerreros de la Ilíada de Homero es Aquiles. En dicha narración aparece como un héroe franco y sincero que odiaba a quienes decían una cosa mientras escondían otra en el pecho.

A su vez en los narrados de Estacio en el siglo I, se lo describe como uno de los guerreros más importantes de Troya y prácticamente inmortal.

Quizás muchos hayan visto al famoso actor Brad Pitt, encarnando al mítico personaje de Aquiles en la película de Troya del año 2004 y más aún, seguro recuerden su épico combate ante el príncipe troyano Héctor, quien había asesinado por confusión a Patroclo, primo y aprendiz de Aquiles.

Aquiles era también llamado “el de los pies ligeros” por su velocidad innata, pero era justamente ese lugar del cuerpo su debilidad y lo que podía hacerle también vulnerable.

De hecho, el príncipe Paris (hermano de Héctor) termina con la vida del mítico héroe asestándole una flecha en el talón, dejándolo así endeble para luego acabar con su vida.

De ahí nace el famoso dicho popular “El talón de Aquiles”, una expresión muy conocida que suele utilizarse para referirse a la parte débil o vulnerable de una persona; ese punto donde el ser se siente más frágil, sin tener el dominio suficiente para controlar una determinada situación.

Cada talón de Aquiles tiene su propia personalidad: puede ser un recuerdo de una vivencia que nos ha marcado mucho, una persona concreta, una mala cualidad nuestra, alguna adicción, etc. 

Poder reconocerlo y aceptarlo como tal es un paso indispensable para ganar seguridad personal y afrontar los retos que se nos presenten.

Lo cierto es que todos tenemos un punto débil que permanece en algún lugar de nuestro cuerpo o alma y considero que no hay nadie que pueda decir que no tiene un talón de Aquiles.

Un hombre consciente de sus debilidades

Muchos de los grandes próceres de la biblia tuvieron sus debilidades, mencionando algunos de ellos, Moisés era tardo en el habla, Sansón se fue detrás de mujeres que lo perjudicaron en gran manera, Aarón cedió ante la idolatría creando un becerro de oro, Gedeón era miedoso y se escondía de los madianitas, Pedro era inquieto e impulsivo.

Muchos son los personajes bíblicos que atravesaron por diversas debilidades y para esta ocasión hare hincapié en el Apóstol Pablo.

El Apóstol Pablo era un hombre que en su pasado había cometido muchos errores, pero esto no lo intimidaba, por el contrario era una gran oportunidad para testificar de la gracia y misericordia de Dios al rescatarlo.

El Apóstol era muy consciente de sus debilidades, tenía un sufrimiento, un aguijón en la carne que continuamente lo asediaba. Si bien no se sabe con exactitud de que se trataba este aguijón, lo cierto es que era algo que lo molestaba, lo humillaba e incluso lo tenía como derrotado.

Por tal motivo acude a la gracia de Dios, a la petición humilde de la gracia para superar ese aguijón y la respuesta por parte del Señor es clara y concisa: no le da su gracia para eliminar el obstáculo, sino para soportarlo con humildad.

En 2 Corintios capítulo 12, en los versículos 9 y 10 el Apóstol Pablo lo plasma de la siguiente manera:

Pero el Señor me ha dicho: “Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad”. Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Y me alegro también de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando más débil me siento es cuando más fuerte soy.

Pablo llego a gloriarse de su debilidad, planteando que cuando más débil se sentía era cuando en realidad más fuerte era y lo que parece una contrariedad, se convierte en una oportunidad de crecimiento, una oportunidad para la humildad, una oportunidad para confiar en el amor de Dios porque hasta la situación más cerrada, tiene apertura cuando uno confía humildemente en la gracia de Dios y eso es lo que él quiere, que confiemos en su gracia y nos fiemos de su amor.

Conclusión

Todos tenemos alguna debilidad, un “talón de Aquiles” y eso no es malo, por el contrario, si somos humildes podremos sacarle provecho a eso y la gracia de Dios que sobrepasa todo entendimiento cubrirá nuestras vidas.

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