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VEN «Artículo escrito por Emanuel Fernández»

En el evangelio según San Mateo, en el capítulo 14 desde el versículo 22 al 33 ocurre un acontecimiento extraordinario. Luego de que una multitud de personas fue alimentada por el Maestro, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca para que cruzaran el lago antes que él y llegaran al otro lado mientras se despedía de la gente.

Una vez que los hubo despedido subió a un cerro para a orar a solas y al llegar la noche aún se encontraba allí el solo mientras la barca ya iba bastante lejos de tierra firme. La historia nos cuenta que las olas azotaban la barca porque tenían el viento en contra.


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Por la madrugada Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua y cuando los discípulos lo vieron andar sobre las mismas se asustaron y gritaron llenos de miedo pero Jesús les habla a fin de calmarlos diciéndoles “Soy yo, no tenga miedo”. Pedro, uno de los doce escogidos por el Señor contesto: si eres tú, ordena que yo vaya hasta ti sobre el agua”.

De manera contundente el Señor le responde “Ven” y la historia narra que Pedro descendiendo de la barca comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse mientras gritaba ¡Sálvame Señor!; al instante Jesús lo tomo de la mano diciéndole Hombre de poca fe ¿Por qué dudaste?

Finalmente la tempestad se calma y este suceso concluye con los discípulos postrándose de rodillas delante de Jesús reconociendo una vez más que él era el Hijo de Dios.

El impulso de Pedro

Siempre me fascino este relato por varios motivos, uno de ellos es la determinación de Pedro de arriesgarse y lanzarse hacia lo desconocido e irracional suceso de caminar sobre una superficie que no era para nada sólida. Partamos de la base que había un total de doce personas en la barca y hubo uno solo que se animó a ir más allá; suelo imaginar cómo habrá sido esa maravillosa sensación de caminar sobre el agua en medio de una tempestad en dirección hacia el Señor sintiendo que algo imposible e ilógico de pronto se volvía posible.


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Siempre he pensado que mientras Pedro tenía fija su dirección (que era Jesús) todo marchaba bien y así como paso con este Apóstol del Señor suele pasarnos a nosotros también. El punto es ese, mantener fija nuestra mirada en el Señor sin desviarnos en los avatares que puede haber a nuestro alrededor y avanzar, avanzar hacia donde él está.

Hundirse

Fue cuando Pedro noto la fuerza del viento y la tempestad que había a su alrededor que comenzó a hundirse.

Una vez cuando era pequeño, recuerdo que me encontraba jugando alrededor de una pileta y de pronto me encontré cayendo al agua y hundiéndome en la misma. Quienes han tenido alguna experiencia similar, sabrán que es desesperante tratar de salir de aquella situación y es esa misma desesperación lo que hace que nos hundamos más y más.

Desde el verbo pronominal, hundir significa que una persona quede abatida física o moralmente al perder las ilusiones, la fuerza o el ánimo al caer en una situación negativa.

Las calamidades que suceden en nuestra vida suelen abatirnos a tal punto que nos hundimos y de pronto nos encontramos ante una situación de la que parece no haber salida, pero la buena nueva es que aún hay esperanzas.

Rescate


Un rescatista es una persona que se dedica a salvar a alguien de un daño o peligro. El mejor rescatista en todos los sentidos y aspectos es Jesús quien siempre llega justo a tiempo.

En aquella ocasión que me encontraba ahogándome, de pronto sentí para alivio mío que era tomado por la mano y puesto nuevamente en tierra firme. La mano de mi padre fue quien me socorrió de aquella situación que para mí corta edad era totalmente desesperante, la sensación de consuelo fue tremendamente gratificante y me imagino cuan mayor habrá sido el alivio para Pedro que fue rescatado en medio de una tempestad en alta mar por la mano de su Maestro.

Si te estas hundiendo a tal punto de no ver la salida del lugar ten la certeza que de un momento a otro, el Señor llegara, te estrechara la mano y te pondrá a salvo en tierra firme.

Conclusión

Jesús nos dice Ven más de una vez, invitándonos a lanzarlos a lo nuevo y desconocido, atrévete a caminar sobre los aguas en dirección al Maestro como lo hizo Pedro, sal de la barca, anímate a tener una experiencia única y maravillosa, inténtalo, corre el riesgo sin perder de vista a Jesús y si te llegara a pasar que de pronto te estas hundiendo por desviar tu mirada hacia los problemas que hay a tu alrededor, ten la certeza que de un momento a otro el Señor llegara para rescatarte, te extenderá la mano y te sacara de aquel hundimiento.


EMANUEL FERNANDEZ
*Acompañante Terapéutico
* Operador Socio-Comunitario
* Tel: 2284 67-3902

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