«La semilla del evangelio» por Lucas San Martín

La película “La lista de Schindler” está basada en la historia real de Oskar Schindler, un empresario alemán que vio cómo los nazis perseguían a los judíos. Así que empezó a contratar más judíos para que trabajaran para él en sus fábricas, con el fin de salvarlos de los nazis. En cierta forma, él sembró «la semilla del evangelio» al actuar con amor al prójimo.

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De hecho, eso es lo que hizo el resto de su vida. En esencia, puso todo su dinero en ello y acabó salvando a más de mil judíos. Hoy sus descendientes son muchos.

Pero en la película, Schindler lamenta no haber podido salvar a más judíos. Me pregunto si miraremos hacia atrás en nuestras vidas y diremos: “Debería haber compartido más mi fe”. “Debería haber avisado a más gente”.

Y es que hay felicidad en hablar a otros de Jesús. El Salmo 126:5-6 dice: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”.

Nuestro trabajo es sembrar «la semilla del evangelio». Nuestro trabajo es vivir la vida cristiana.

Nuestro trabajo consiste en buscar oportunidades para involucrar a la gente en conversaciones evangelizadoras. Los resultados dependen de Dios.

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Compartir nuestra fe cambia la vida y el destino de los que creen. En esta vida, es una de las pocas cosas que podemos hacer y que tiene ramificaciones eternas.

Este es un tiempo donde no podemos perder el tiempo, donde debemos entender la temporada que estamos viviendo y sabemos que la venida del Señor está cada vez más próxima.

Entonces, queda hacerme algunas preguntas: ¿estoy aprovechando mi tiempo? ¿estoy dando lo que el Señor puso en mis manos? ¿estoy dando a conocer el evangelio o estoy quieto, con vergüenza del “qué dirán”?

Te animo a que no desmayes y a que seas luz en cada ambiente donde Dios te permite estar, sea el trabajo, la escuela, la universidad, porque la tarea que nos encargó Jesús es esa: predicar y hacer discípulos.

CONTRAMANO