«Elefante encadenado». Por Emanuel Fernandez

En “Déjame que te cuente” de Jorge Bucay se narra la historia de un gigantesco elefante que estaba en un circo haciendo gala de su peso, tamaño y fuerza descomunal.

El punto interesante de la historia es que durante el intermedio del espectáculo, un niño que había quedado sorprendido por tal evento, se maravilla aún más al ver que la enorme bestia permanecía atada a una pequeña estaca clavada en el suelo con una minúscula cadena que aprisionaba una de sus patas.

De esta manera le surge el siguiente interrogante: ¿Cómo era posible que semejante elefante cuya fuerza era capaz de arrancar un árbol este sujeto a un insignificante pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros del suelo? Pudiendo liberarse con tanta facilidad de esa cadena ¿por qué no huye de ahí?


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La historia avanza y finalmente el niño maravillado compartió sus pensamientos con su padre quien no le dio mucha importancia y su respuesta no convenció del todo al pequeño. Hubo un momento en el cual su progenitor tiene que ir al baño pidiéndole a su hijo que le espere sentado, en ese instante un anciano que había escuchado toda la conversación se acerca y le responde lo siguiente:

“El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a esa misma estaca desde que era muy pequeño. Estoy seguro de que el pequeño elefante intentó con todas sus fuerzas liberar su pierna de aquella cadena sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos no lo consiguió porque aquella estaca era demasiado dura y resistente para él. Después de que el elefante intentará un día tras otro liberarse de aquella cadena sin conseguirlo llegó un momento en el que se resignó a su destino.


Ese enorme y poderoso elefante no escapa porque cree que no puede, todavía tiene grabado en su memoria la impotencia que sintió después de nacer y lo peor de todo es que no ha vuelto a cuestionar ese recuerdo. Jamás ha vuelto a poner a prueba su fuerza. Está tan resignado y se siente tan impotente que ya ni se lo plantea.”

Este relato es maravilloso y encierra una gran moraleja. Como seres humanos nos pasa que tenemos miedos inconscientes que quizás llevan muchísimos años limitándonos e impidiendo que podamos desarrollar a pleno nuestro potencial que yace dentro nuestro.

El miedo es una emoción que se caracteriza por una intensa sensación desagradable que es provocada por la percepción de un peligro real o imaginario que en casos severos puede decantar en algún tipo de fobia.


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En el libro de Jueces, a partir del capítulo 6 cuenta la historia que Israel sufría de ataques constantes de los madianitas quienes saqueaban sus bienes y por tales motivos, los israelitas tenían escondites en los cerros y cuevas para ocultar sus bienes. En este contexto se encontraba Gedeón limpiando trigo a escondidas para que los madianitas no lo vieran y en esa actitud estaba cuando se le aparece el Ángel del Señor diciéndole:

“El Señor está contigo, hombre fuerte y valiente” ante tales palabras Gedeón, quien por su actitud demostraba no tener nada de valiente, toma una postura de queja, cuestionando la situación que les tocaba vivir y aun cuando el Señor le dice que use la fuerza que tiene para ir a salvar a Israel del poder de los madianitas haciéndole saber que Él (Dios mismo) era el que lo enviaba, pese a todo esto, Gedeón contesta disculpándose y cuestiona una vez más diciendo ¿cómo iba a salvar a Israel? Pregunta que el mismo responde diciendo que su clan era el más pobre de la tribu de Manases y él era el más pequeño de su familia; el Señor una vez más le afirma que podrá hacerlo porque Él iba a estar acompañándolo y que iba a derrotar a los madianitas.

La trama sigue y Gedeón le pide a Dios unas cuantas señales a las cuales el Señor contesta de manera paciente a todas y cada una de ellas. ¡32.000 hombres escoge Gedeón para ir a la batalla!, de los cuales solo 300 permitiría el Señor que fueran al frente de la misma; al fin y al cabo la historia culmina con la intervención divina de Dios generando confusión en los madianitas haciendo que se peleen entre ellos, motivos por el cual Gedeón no necesito luchar.


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El peor enemigo de Gedeón no eran los madianitas, su peor enemigo era el mismo, sus propias limitaciones y temores los cuales lo encadenaban al igual que al elefante del circo.

A lo largo de la Biblia nos encontramos que la palabra “No Temas” aparece 365 veces, siendo una de las frases que más se repite, incluso Jesús mismo les dijo ante varias situaciones a sus discípulos que no temieran.

El miedo es algo que atravesaremos a lo largo de nuestras vidas…miedo al fracaso, miedo al rechazo, miedo a perder, miedo al engaño, miedo a intentar, miedo a la perdida de algún ser querido, miedo a la crítica, miedo a la enfermedad, miedos, miedos y más miedos, por eso mismo que en la palabra de Dios aparece 365 veces la palabra no temas, 365 días componen el año, un no temas para cada día del año y los temores que hemos de enfrentar.

“Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo”.
Juan 14:27

Esta es una de las tantas promesas que el Señor nos ha hecho, confiemos en él y en su paz que nos dejó, animémonos y que en su Nombre que es sobretodo nombre sean rotas las cadenas del miedo que nos impiden crecer y desarrollar nuestro potencial.

EMANUEL FERNANDEZ
*Acompañante Terapéutico
* Operador Socio-Comunitario
* Tel: 2284 67-3902

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